martes, 29 de diciembre de 2009

QUIERO SER, AMAIA MONTERO

Una tierna canción de amor para compartir, guitarrear un poco y alegrar el espíritu....

Sol Mim Do Re
Quiero ser, una palabra serena y clara
Sol Mim Do Re
Quiero ser, un alma libre, de madrugada
Si7 Mim Si7 Mim
Quiero ser una emigrante, de tu boca delirante,
Sol Do Re
De deseos que una noche convertiste en mi dolor.

Estribillo
Sol Re Mim Sol
Quiero creer, quiero saber, que dormiré a la verita tuya
Do Re
Quiero esconderme de miedo y mirar de una vez
Si7 Mim
Los ojos que tiene la luna.
Do Re
Quiero cantar a la libertad,
Sol Re Mim Sol
y caminar cerca del mar, amarradita siempre a tu cintura,
Do Re
que esta locura de amarte no puede acabar
Si7 Mim
por mucho que te entren las dudas
Do Re Sol
de si eres tú el que me hace tan feliz.

Verso II
Sol Mim Do Re
Quiero ser, la que te jure amor eterno.
Sol Mim Do Re
Quiero ser, una parada en la estación que lleva tu nombre.
Si7 Mim Si7 Mim
Quiero ser el verbo fuego, quiero andarme sin rodeos,
Sol Do Re
confesarte que una tarde empecé a morir por ti

Estribillo
Sol Re Mim Sol
Quiero creer, quiero saber, que dormiré a la verita tuya
Do Re
Quiero esconderme de miedo y mirar de una vez
Si7 Mim
Los ojos que tiene la luna.
Do Re
Quiero cantar a la libertad,
Sol Re Mim Sol
y caminar cerca del mar, amarradita siempre a tu cintura,
Do Re
que esta locura de amarte no puede acabar
Si7 Mim
por mucho que te entren las dudas
Do Re Sol
de si eres tú el que me hace tan feliz.

lunes, 28 de diciembre de 2009

LO INEVITABLE

Vacilante, nerviosa por lo que viene,
camino trémula por la calle,
mientras otros miran de reojo cabizbajos
el recorrido de mis pasos en la acera...


Mientras, pienso de donde sacaré fuerzas
para concluir lo inevitable,
cuando ya no quedan sueños
cuando por tu lado sólo quedan excusas...


Entonces, y sólo entonces, entiendo que
la vida no es más que vida, y el soñar
por más placer que signifique en un momento,
no es más que el reflejo de un alma enamorada,
que ya no se rinde a las estériles palabras...


miércoles, 23 de diciembre de 2009

ALGO DE RADINBRANATH TAGORE

No te atormentes por su corazón, corazón mío;déjalo en la oscuridad. ¿Qué sé yo si su belleza es sólo de su cuerpo, y su sonrisa sólo de su cara? Déjame aceptar sin preguntas este sencillo sentido de sus miradas, y ser así feliz.
II

Igual me da si es un manto de ilusión el que sus brazos tejen alrededor de mí, porque el manto es rico y raro; y al engaño se le puede sonreír, y olvidarlo.

III

No te atormentes por su corazón, corazón mío; conténtate si la música es verdadera, aunque no se pueda fiar en la palabra; disfruta de la gracia que danza, como un lirio, sobre la mentirosa superficie ondeante, y sea lo que fuere de lo que vive allá en el fondo.
IV

Deseaste mi amor, y, sin embargo, no me amabas. Por eso mi vida se cuelga de ti como una cadena, que te grita y se te aferra, más dura cuanto más luchas por ser libre.

V

Mi desesperación ha llegado a ser tu compañera mortal, y se agarra al más leve de tus favores, pretendiendo arrastrarte hasta la caverna de las lágrimas. Has destrozado mi libertad, y, con su ruina, te has fabricado tu propia prisión.
VI

No supe lo que hacía un momento y vine. Pero alza tus ojos que yo vea si queda aún alguna sombra de los días pasados, una pálida nube, ya sin lluvia, en el horizonte. Sopórtame un momento y aunque yo no sepa lo que hago.
VII

Las rosas están todavía en capullo, y no saben aún cómo descuidamos coger flores este verano. La estrella de la mañana tiene todavía el mismo silencio palpitante; la luz primera está enredada aún en las enredaderas que cuelgan de mi ventana, como en aquellos días pasados. Olvidé un momento que todo había cambiado, y vine.

VIII

Olvidé si tú me avergonzaste alguna vez, volviéndome tu cara cuando yo te desnudaba mi corazón. Sólo recuerdo las palabras que tropezaron en el temblor de tus labios; las sombras de arrebatada pasión de tus ojos oscuros, como las alas de un pájaro que busca su nido en el crepúsculo. Olvidé que tú te acordabas, y vine.

IX

Esta mañana mi despertar fue dichoso, porque vi a mi amor.El cielo era una sola alegría, y mi vida y mi juventud se consumaron. Hoy mi casa es de verdad mi casa, y mi cuerpo mi cuerpo. La suerte me ha sido amiga, y mis dudas se disipan. ¡Pájaros, cantad vuestra canción mejor! ¡Luna, derrama tu luz más bella! ¡Dispara, a millones, tus flechas, dios del amor!


Me dijo bajito: "Amor mío, mírame en los ojos...

Me dijo bajito: "Amor mío, mírame en los ojos.
"Le reñí, agria, y le dije: "Vete." Pero no se fue.
Se vino a mí y me cogía las manos...
Yo le dije: "Déjame."Pero no se fue.
Puso su mejilla en mi oído.
Me aparté un poco, me quedé mirándolo, y le dije:
"¿No te da vergüenza?" Y no se movió.
Sus labios rozaron mi mejilla.
Me estremecí, y le dije: "¿Cómo te atreves, di?"
Pero no le dio vergüenza.
Me prendió una flor en el pelo.
Yo le dije: "¡Es en vano!"Pero no cedía.
Me quitó la guirnalda de mi cuello, y se fue.
Y lloro y lloro, y le pregunto a mi corazón:
"Por qué, por qué no vuelve?"

jueves, 17 de diciembre de 2009

PENSAR ... HAMLET



"Duda que las estrellas son de fuego, duda que el sol se mueve; duda que en la verdad no cabe engaño, más nunca dudes que te amo".

Por siempre tuya, mientras este armazón te pertenezca, (Hamlet).

martes, 15 de diciembre de 2009

AMOR... CUANDO CANTAS....




Amor,
cuando cantas...encantas...

En las tardes el cielo azul de mis quimeras
se alegra con tu risa y tus poemas...
reverdecen los prados y hasta
los juncos parecen estrellas.

Mi vida entonces,
toma otro sentido y ya no importa el mañana...
sólo quiere continuar en este sueño
en que tenerte es un suspiro
y el volar es sólo un paso.


Amor,
cuando cantas.... encantas....

miércoles, 9 de diciembre de 2009

EL RAYO DE LUNA, Gustavo Adolfo Bécquer


Es una Leyenda, que me contó "alguien para mi especial" y que hoy, quiero compartir :

"El rayo de luna" de Gustavo Adolfo Bécquer trata de un solitario noble, llamado "Manrique", un poeta de la nobleza, que busca la soledad en los frondosos bosques, dejándo su imaginación volar, ya que así se permite soñar con el amor. Por ello, en una noche de luna llena, Manrique ve la orla de una mujer vestida de blanco, paseándose entre los árboles. Al instante él sabe que es la mujer de su vida y empieza a buscarla. Pero la misteriosa mujer de blanco desaparece cuando Manrique cree alcanzarla, y así sucesivamente, ve que le es imposible dar con ella.

Todas las noches va al mismo lugar, pero ella no se vuelve a aparecer. Dos meses después, en otra noche de luna llena, Manrique vuelve a ver a esta figura, pero al dirigirse a ella, descubre que no es más que un rayo de luna, y que por ende, todos sus sueños se reducen a eso.


Esta búsqueda se proyecta en los sueños que a veces tenemos, y en lo duro que es ver la realidad, cuando no todo es lo que parece, o es simplemente lo que quisimos construir en nuestra mente.
" La vida es una continua búsqueda" y "El Amor, no es más que un rayo de luna"..



lunes, 7 de diciembre de 2009

PRIMAVERA INMORTAL



Deja que la luz de tus ojos traspase la ventana de mi alma....
Deja que tu risa sea motivo de mis mejores quimeras...
Todo en ti es un verso que hechiza y que convierte;
lo amargo en dulce y lo dulce en amargo...

Sueño que llega, sueño que va.... aún no sé hasta dónde llegarás....?
Sólo espero que muy lejos, dónde mis alas no te puedan tocar,
para no sentir el embrujo de tus ojos al mirar, y mis lágrimas ya no sean parte
de ese manantial, que creció al final de una primavera,
primavera que soñó con ser inmortal....
(Valy)

martes, 1 de diciembre de 2009

MIS RIMAS FAVORITAS, GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

RIMA XXXV
¡No me admiró tu olvido! Aunque de un día me admiró tu cariño mucho más;
porque lo que hay en mí que vale algo, eso... ¡ni lo pudiste sospechar!


RIMA XXXIII
Es cuestión de palabras, y, no obstante ni tú ni yo jamás,
después de lo pasado, convendremos en quién la culpa está.
¡Lástima que el amor un diccionario no tenga dónde hallar
cuándo el orgullo es simplemente orgullo,
y cuándo es dignidad!


RIMA XXXVI
Si de nuestros agravios en un libro
se escribiese la historia,
y se borrase en nuestras almas cuanto
se borrase en sus hojas;
te quiero tanto aún, dejó en mi pecho
tu amor huellas tan hondas,
que sólo con que tú borrases una,
¡las borraba yo todas!








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