
He tomado el lápiz,
pero nada fluye como antes...
¿será que en mi alegría
ya no brotan las palabras?,
o ¿será que el brillo de tu mirada,
hace que ya no piense en nada?
No imaginé que la magia duraría,
y caminé, esperando la caída...
me endurecí y hasta cerré el paso,
mas no fue suficiente,
y mi vida, fue tu amor, renovando.
Entendí que no depende de la cabeza,
cuando es el corazón el que manda...
y me entregué a ti, como nunca,
en cuerpo y en alma.
De nada sirvió mi escudo,
ni las batallas perdidas...
tan sólo bastó, tu mano en la mía,
para escribir, junto a ti,
la mejor Poesía.